SCOTT-HERON, GIL
Con las horas cantadas, culminación elegíaca diríase de su carrera musical y literaria, Gil Scott-Heron reconstruye, con la templanza propia de sus afilados versos, la galopante vida y convulsos tiempos con los que tuvo que lidiar el protagonista de estas andanzas; desde sus primeros tientos profesionales hasta su consagración como uno de los bardos contestatarios más influyentes de su generación. Fragmentos de diarios, dietarios, epifanías, aforismos y poemas dan fe de los extraordinarios logros del artista al tiempo que componen una conmovedora estampa de sus tempranas vivencias y de su peripecia vital; salpicada con los recuerdos de los momentos compartidos con otros compañeros de armas Bob Marley, Michael Jackson y también por la aparición de sus mentores en la industria musical Clive Davis, Stevie Wonder y en las procelosas aguas del mundo del libro. Con las horas cantadas certifica el magisterio de Scott-Heron como cronista accidental de su circunstancia, acercándonos al pensamiento del versátil e infatigable activista. Modelo en el que se inspirarían quienes recibieron el testigo de sus correrías artísticas ya en plena eclosión del rap, de similar manera a como Langston Hughes y Amiri Baraka perviven en la obra de John Lee Hooker, Dick Gregory o Spike Lee. EXTRACTOS DE LA u00abBREVE INTRODUCCIÓN Y CARTOGRAFÍA DISCOGRÁFICA Y VITAL PARA NEÓFITOS E INICIADOS.u00bb POR JESÚS BOMBÍN u00abSon muchos los personajes secundarios en esta gran historia que forman parte del sustrato musical en el que se amamanta Gil Scott-Heron. Desde su familia cercana, en especial su madre, sus tíos y tías, pasando por su padre (futbolista de origen jamaicano apodado u00abFlecha Negrau00bb, que buscó fortuna en Europa jugando en el Celtic de Glasgow, Escocia). Compañeros de universidad, músicos de renombre, políticos y hasta Stevie Wonder, quien tiene un papel muy importante e inspirador en este libro, y a quién gustaba disfrutar de la compañía de Gil Scott-Heron, y con quien, además, compartía su pasión por la música y por la astrología, llegando a contratar ambos los servicios de la misma astróloga en Washington, Amali