MARTÍNEZ CALDERÓN, NATALIA
Este poemario tendrá que leerse presionando la lengua contra el paladar, necesitamos marcar la mandíbula y no tragarnos esta lengua caliente que nace viscosa de nuestros líquidos bondadosos: saliva, sangre, bilis. Las palabras que configuran estas páginasrnson las maderas desvencijadas de una puerta en ruinas. u00bfQué sería de nuestros maderos si no existiera el moho, la humedad? Esto es la Enfermedad de los nervios: una soberbia callosidad de capas de dolor que ha perdurado firme gracias a los dientes que grafilan, a la espuma de la sal, a los colmillos de las caninas. Y en esa deformidad cutánea, ósea, muscular y ética encuentra su fortuna: la de augurar manada, abrigo y despojo.