JUAN CRISTÓBAL COBO
Inventarios nace de un gesto íntimo: volver sobre mis archivos fotográficos como quien revisa, sin método aparente, la memoria de su propia vida. El libro es el resultado de un proceso intuitivo, guiado por impulsos más que por certezas, en el que las imágenes aunque tomadas en tiempos y lugares distintos comenzaron a hablar entre sí. Allí descubrí un entramado de símbolos: espacios agrietados, paisajes vacíos, ruinas atravesadas por la persistencia de la naturaleza. En lo que parecía una acumulación dispersa de momentos encontré un mapa emocional, una forma de ordenar fragmentos de vida y de preguntarme por la memoria, la pérdida y la libertad. El proyecto adquirió nueva fuerza cuando abrí la conversación a otros. La editora y artista Cristina Velásquez me acompañó con una mirada aguda y sensible que dio lugar a una secuencia inesperada: una coautoría que potenció lo que el material mismo pedía. Más adelante, el diseñador Lucho Correa llevó esa búsqueda a la materialidad del libro: cada textura, cada decisión formal responde a la idea de un objeto íntimo que se descubre en la lectura, sin tiempos fijos, como un espacio al que se vuelve y que cambia con el tiempo. Finalmente, la voz del cineasta y poeta Víctor Gaviria se suma en un texto que no solo acompaña, sino que abre nuevas imágenes, resonancias y emociones. Así, Inventarios es tanto archivo como invención, tanto memoria como presente. Un fotolibro que se ofrece como refugio y espejo: un lugar donde las imágenes no se explican, sino que se dejan habitar.