MOUAWAD, WAJDI
Wilfrid. ¡Cuando yo era niño, mi padre me contaba la historia de un caballero que se llamaba Guiromelan! En la noche, después de haber combatido a sus enemigos, se iba a dormir al mar. Cada mañana, las olas lo traían de nuevo hacia la orilla. El Caballero Guiromelan sabía que una mañana, el mar lo aguardaría en sus entrañas. Esa mañana sería el día en que él aceptaría la muerte. Sé que mi padre no es un caballero, es un muerto muerto que se pudre a simple vista, pero no es grave. Le voy a lavar el cuerpo, voy a limpiar su ropa y se lo ofreceremos a las olas. No vamos a enterrarlo, lo vamos a enmarar.
Massi. Te vamos a ayudar.