OJEDA FRANCO, MARÍA JOSÉ
En Lo quieto se hace turbio, el encuentro entre seres animales, vegetales y minerales afecta una calma inquietante. Dos muchachos que se quieren en secreto, para probar su hombría, han de perder la virginidad penetrando una roca. El anhelo de alcanzar los rayos provoca una tormenta. Un cuerpo de agua se hace cuerpo de niña. Un afiebrado explorador es desbordado por el «mundo nuevo » que se le mete por la piel.
María José Ojeda escribe como barequeando en un río lastimado: remueve los sedimentos del lenguaje y nos ofrece destellos de belleza, situaciones en las que lo humano se reconoce como parte de un todo milenario y anterior a la consciencia de sí mismo. Estos textos nos invitan a la búsqueda de un lenguaje capaz de rozar lo vivo y de devolvernos, mediante la naturaleza, a una intimidad olvidada e indómita.