VASÍLIEV, BORÍS
«¡Hola, viejo!
Mientras tú te deslomas en el trabajo, nosotros pescamos tranquilitos en este limpio rincón. Es cierto que los malditos mosquitos nos tienen podridos, pero la vida aquí igual es paradisíaca. Vamos, viejo, pide vacaciones y ven con nosotros. Aquí no se ven coches ni gente. Una vez a la semana viene una lancha con pan; el resto del tiempo puedes pasarlo desnudo. Para los turistas hay dos lagos magníficos con percas y un riachuelo con tímalos. ¡Y la de setas que hay!...