TOMÁS GONZÁLEZ
No hay nada más brutal que la traición de la propia sangre.
«¡Que Dios lo perdone a él por su maldad y a ellos si llegaran a hacer
lo que el mar les propone!»
Un padre y sus dos hijos salen a pescar un día en el que se anuncia la
tormenta. Mientras en el mar la pesca abundante llena de muerte la
lancha y convoca la tragedia, en la costa se ha quedado la madre, la
«loca venteada», perseguida por las múltiples voces que le hablan al
oído casi siempre para mal, acechada por aquellos que tratan de atajarle
la locura, acompañada, de vez en cuando, por alguno de los turistas que
intenta aliviarle el desvarío.
Los mellizos, Mario y Javier, están a punto de no saber cómo lidiar con
el odio que sienten por su padre. Lo han visto construir a pulso el
hotel de cabañas en el que trabajan en medio del opulento paisaje del
mar Caribe, pero también han soportado la arrogancia devastadora de un
hombre que nunca ha sabido cómo quererlos, y han tenido que aceptar el
abandono al que ha sometido a su madre que, poco a poco y mermada por el
desamor, ha ido perdiendo la razón.
No hay nada más brutal que la traición de la propia sangre. Los hijos
viven entre la aflicción y el resentimiento, y el padre en algún momento
teme por la creciente amenaza del rencor que ha cultivado casi sin
saberlo, y que se amplifica gracias a la inmensa soledad del mar. Tomás
González desciende en esta nueva novela a lo más profundo del ser
humano, donde por lo general todo suele ser oscuridad, y sin embargo su
retrato es tan compasivo y lúcido como en el resto de su obra. Temporal
es la contracara de su celebrada novela La luz difícil: el odio, como el
amor filial, es implacable.
La crítica ha dicho:
"La obra de Tomás González está llena de inteligencia, compasión y poesía, de personajes inolvidables y escenarios tan cercanos como poéticos. Es sorprendente y, al mismo tiempo, su literatura tiene aliento clásico".Mariana Enriquez
"La novela abre con una cita de Arthur Rimbaud y otra de Javier Solís. En medio de los dos, como una afortunada síntesis, aparece ese tono inconfundible y adictivo de Tomás González. Temporal es un tren que arranca y del cual no nos podemos bajar hasta llegar al destino final". Luis Fernando Afanador, Semana
"Es la visión totalizadora de la vida misma expresada como imagen casi pictórica". El País
"En esa única palabra, que da título a la novela, el escritor antioqueño encierra todo un universo. A partir de allí, concibe un entretejido complejo, pero que siempre parece acariciar al lector, hasta en los momentos de mayor tensión del relato, con un dominio impecable del lenguaje". El Tiempo
"La tormenta de los protagonistas y la naturaleza confluyen, dejándolos al borde de la aniquilación". Diners