LUIS ALBERTO CRESPO
En Terroso se inquiere un tú al que responden más las cosas que los paisajes, personas u otros seres que pueblan el imaginario oral y escrito de Luis Alberto Crespo. Ese tú se interroga negando o afirmando desde lo que no tiene, ese rincón dador del sentido posible.
Lo terroso no es sólo un lugar telúrico, sino eso intermitentemente alumbrado y apagado, aéreo y tumbado, ensombrecido en la resolana o cegado en el más solar afuera de un desierto que habla y es aquel sentimiento del tiempo que diría Ungaretti.
Lo terroso es la muerte, pero esa vivible como un éxtasis o como el yo sin fondo visto desde el caballo que galopa «lo hosco absoluto». Se reafirma en Terroso, pues, esta gran voz de la lírica en lengua castellana.