CHRISTIAN RINCÓN
En el límite de lo sentimental, ahí mismo, en un límite que la conciencia no permite traspasar. La conciencia es lingüística. El espíritu anida en la lengua, parece decir Christian Rincón en Tragasapos, anida en una conciencia afilada y ajena, que es de la lengua, que sabe quiénes somos y quiénes no queremos ser.