RIVERA CASTELLANOS, CARLOS FLAMINIO
UN PAÍS O ALGO QUE DOLIDAMENTE SE LE PARECE
Juan Manuel Roca
El título del pedregoso libro de cuentos de Carlos Flaminio Rivera, u201cUn País o Algo Asíu201d, bien podría referirse en una aguda y certera negación a este lugar del mundo nuestro que es como un conato de nación. rnRivera es un buen titulador, nada pomposo. u201cLa Mascota de Kafkau201d o u201cSudor de Sueñou201d resultan títulos tan atractivos como este nuevo libro de cuentos u201cUn Paísu2026o Algo Asíu201d, bien lejos de aquello que Martí llamaba lectura de tanteo y falansterio. rnSon las suyas narraciones que alojan grupos comunales más o menos gregarios, salpicados de un humor acre y de una fluidez poco usual en nuestras letras.rnLa suya es un prosa poética de honda musicalidad que hace que a veces la veamos desde una orilla lírica y otras desde una causticidad que acompaña a personajes un tanto funambulescos, muy de nuestra agreste cultura. rnRivera nos conduce a hechos absurdos y pone en duda que esto sea lo contrario de la razón, de la lógica o del sentido común, que en realidad no lo es tanto.rnAsí, lía bártulos en un circo del absurdo nacional cuyo número más vistoso consiste en poner una jaula, siempre vacía en mitad de la carpa. La exhibición de ese objeto vacuo en tres funciones o más tiene algo tan absurdo y maravilloso como una cárcel sin presos. rnUn país del absurdo es lo que ha refundado el autor: una comarca como la nuestra donde las pruebas funambulescas y abyectas se explican con una sencillez más absurda todavía: u201céramos inocentes hasta que nos mataronu201d. No hay manera de quejarse de las costumbres agrestes en una región de idiosincrasia caprichosa, en un conglomerado fantasma en la que la razón cartesiana es vista con sorna.rnHay que reiterar que un trasunto pesaroso cargado de un cruento lirismo, así como una disolvente mirada, fogosa y un tanto abrupta sobre el acaecer nuestro de cada día, fecunda las historias de este libro.rnTiene algo de ópera bufonesca este volumen de cuentos. Y ya sabemos que de allí, de ese vocablo de vieja data italiana, u201cbuffoneu201d, de acento renacentista (Efraim Gaitán, dixit), viene el carácter burlesco y esperpéntico de muchas artes y la de este libro de Carlos Flaminio sin duda alguna.rnRivera adopta máscaras y ya se sabe que máscara y persona conviven aún si se los esconde en los armarios. La máscara del barbero y de gentes que fueron inocentes hasta que u201clos mataronu201d, de mendigos obesos que comen papel periódico cuidando con esmero qué noticias engullir. No deja de condolerse cuando al cierre de tantos periódicos la salud pública callejera se vio sin duda extremadamente afectada. Un hombre perdió el apetito un día porque sencillamente las noticias ya no eran de su agrado, como la sazón de una nueva y poco diestra cocinera. Tras firmarse un tratado de paz la sazón se vio sin duda afectada.rnMuy sagaz, muy talentoso y provocador me resulta el mundo literario de Carlos Flaminio Rivera. Mucho de poesía lírica y desde la ficción de su región, nos asalta y embruja. La suya, que es una tierra evocada como legendaria desde los tiempos de los bolcheviques del Líbano.rnLa yunta de lirismo y cotidianidad que es propia de estos rumorosos cuentos de u201cUn Paísu2026O Algo Asíu201d, sin duda sientan un precedente para la nueva y amplia escritura que ha mudado de piel en autores como Rivera.