RÍOS, DAVID
Este libro no es más que otra forma en la quernDavid comparte el asombro que le producen larnvida y, especialmente, los libros. Quien lea estosrnensayos podrá probar el fruto de la belleza y, si tiene la sensibilidad correcta, tendrá larnherramienta de la palabra para que lo cosechernpor sí mismo. Y es que de eso se tratan estos ensayos: dernlo que nos conmueve y cómo lo decimos. Porquernsi bien el autor no es único en odiar la guerra pero amar la épica, en valorar el antiquísimo yrnfelino arte de la contemplación, en admirar a losrnperdedores; en afectarse con la melancolía poéticarnde ciertos hombres sí es único en otras cosas. Del prólogo de Cristiam Gato Muñoz